sábado, 28 de diciembre de 2013

Tu, más que ninguna.

En realidad enamorarme de ti sería lo fácil por que eres tan bonita que no tendría que pensarlo, de echo, podría decir que ya lo estoy. Te conozco desde antes de que pueda recordar, me conozco todos y cada uno de tus detalles y no se cuál me gusta más. Tienes también defectos, pero de esos que se pueden pasar por alto.
Creo que la distancia que nos ha hecho poner la vida me ha ayudado a no fijarme demasiado, por que ya sabes que lo mío con los amores imposibles es algo viciado. Tu fuiste la primera en conocer muchas verdades por que siempre has sabido ver más allá de mis ojos, has sabido leer señales y escuchar latidos.
No me extrañaría que ya supieras la realidad de esto que escribo, pero también se que me quieres demasiado como para alejarte. Una canción que nos vendría al pelo ahora sería "menos que un amor y más que un amigo".
Pero he de confesar que me encanta esta relación que tenemos, tan especial y tan nuestra. Ese tipo de confianza que da asco pero que a mi me hace tanta gracia.
Conocemos nuestras sombras y nos hemos acompañado durante largas y profundas noches oscuras.
Eres de las pocas que puede presumir de saber todas y cada una de mis debilidades y la única que conoce a la perfección lo que hay detrás de las corazas de la tortuga. 
Precisamente por que esto es tan nuestro no seré yo quien lo destruya. Por qué alguien especial me dijo una vez que el amor es como el cristal, es casi imposible reconstruirlo, a diferencia de la amistad que es como el barro, siempre puede volverse a moldear. 
¿Sabes lo que más me gusta de esto que escribo? Que ni en un millón de años podrías imaginarte que eres tu de la que hablo, ya que por suerte o por desgracia, tengo muchas amigas que podrían sentirse identificadas en estas líneas. Sois todas tan perfectas que necesitaría al menos 20 vidas para poder disfrutaros a cada una con la delicadeza, calma y plenitud que merecéis.
Pero tu, más que ninguna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario