Me levanto cada día con la misma pesadilla. Da igual sí es Navidad, viernes, domingo o lunes. Pienso en ti y en que coño ha pasado. Las promesas que ya no valen nada, las afirmaciones que son de madera y las canciones una puta broma.
El 2013 ha sido un año de mierda, te has perdido tu y me he perdido yo. Nos hemos perdido tratando de encontrarnos, ya no queda de nosotras ni ceniza. Y me da pena, sí, me da una pena horrible reconocerlo.
Yo quería que mis hijos tuvieran tu sonrisa y despertar cada día acariciando tus mejillas. Abrazarte cuando tuvieras frío y acompañarte en tus noches oscuras ¿y ahora que? Ahora no quiero ni verte.
Te has convertido en mi peor pesadilla por que sea como sea no puedo sacarte de la cabeza.
Tengo que perdonarme, asumir que no por haberme enamorado de ti he de estar a tu lado pase lo que pase. Reconocer que has sobrepasado los límites e integrar que ya nunca volverás al punto de partida. Por qué sí una vez has sido capaz de gritarme y decir barbaridades, serás capaz muchas otras. No puedo consentirlo, aunque me gustaría cerrar los ojos a una obviedad que me persigue desde hace semanas.
Nosotras ya no somos las mismas, ya no nos queremos, sólo celamos y añoramos lo que un día existió negándonos la realidad de que eso nunca más volverá a existir. Por qué los ciclos acaban y se cierran y en este, el punto ya se escribió hace meses. Asumamos que ya no queda nada bueno y que de ahora en adelante todo lo venidero se convertirá en problema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario