Es curioso, he escrito sobre tantas mujeres que tengo cuadernos llenos y millones de documentos, siempre había algo que me inspiraba, sobre todo en términos emocionales. En cambio contigo tengo grandes dudas, no sé si es quizás que me gusta todo o quizás que no me gusta nada.
Lo que si tengo claro es algo, conociéndote a ti, me conocí a mi. Descubriendo sutilmente cada lunar de tu espalda, aprendí que la que se reflejaba en el espejo cada mañana era yo. Viendo como cantabas entendí que yo también podía hacerlo. Sintiendo tus manos perderse por mi espalda, comprendí el placer que recibías cuando las yemas de mis dedos recorrían tu pecho sin otro propósito que relajar tu piel.
Me enseñaste a ver las cosas más bellas, a entender que en lo más pequeño se encontraba la más absoluta inmensidad. Que en bici lograría llegar más lejos que de cualquier otro modo. A tu lado perdía y hoy pierdo la noción del tiempo, olvido que día es y la hora tampoco me resulta importante, salvo cuando araño minutos para estar a tu lado. Mi móvil pasó a ser un objeto inútil que solo molestaba cuando hacía ruido.
Junto a ti aprendí a querer los gatos... A respirar largo y profundo sin juzgar como estuviera latiendo mi corazón. Juntas aprendimos a disfrutar de los silencios compartidos, miramos el techo viendo en el las estrellas más bonitas. Hemos puesto nombre a todo lo que conocíamos, hemos repasado cada momento de nuestra vida en un par de noches y hemos buceado en recuerdos y momentos como si los hubiéramos compartido.
Siempre diré que tu fuiste la primera que supo verme cuando ni siquiera yo sabía donde me encontraba. Hemos compartido un grado de intimidad que no se puede etiquetar. No puedo ni quiero saber lo que siento por ti, no quiero saber si estoy enamorada o si tu lo estás de mi ¿para qué? No quiero poner nombre a este no se qué que compartimos, no lo necesito. Me gusta saber que estás ahí, que compartimos tiempo de calidad aunque no sea en cantidad. Me gusta saber que no dependo de ti para ser feliz, pero que estar a tu lado me impide estar triste. Me gusta no necesitarte, por que en el fondo se que no puedo tenerte, pues tu eres libre y así quiero que siga siendo. Lo que más me gusta de ti es tu libertad.
Compartimos este trayecto en nuestras vidas, quién sabe si es el primero o el último. Ahora quiero disfrutarlo, degustarlo y sacarle todo el jugo, más adelante ya veremos. Me gusta caminar a tu lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario