Por qué en ese lugar, donde no podemos disfrutar de las olas, allí es justo donde se esconde ella.
Por qué sí tu consigues transportar todo este amor, lo demás entonces no importa.
Cuando seamos capaces de contar las noches que nos hemos soñado, sabremos que ha llegado el punto final. Por qué a ti y a mi nos gustan los dramas, nos gusta sentirnos guerreras de luz tratando de encontrar algo que ni siquiera sabemos lo que es.
Quizás sea más fácil encontrar la aguja en el pajar, pero no me pienso cansar de intentarlo, y se que tu tampoco.
Por qué tras años y daños seguimos buscándonos con la misma ingenuidad con la que lo haría un niño, con el mismo mimo que acunaría una madre y con la misma satisfacción del rey que ha ganado una guerra.
Por qué sí tu, amiga, eres capaz de hacer sonreír en mi nombre a cualquier mujer del mundo, ven a contármelo, por que en ese momento sabré, que todo ha merecido la pena.
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