Hoy, sin un motivo aparente, me apetece agachar la cabeza y reconocer que me he rendido, que no puedo más, también soy humana.
Dejando que el cansancio le ceda el sitio al sueño y que al menos los quejidos no me den opción a pensar en por que empece a llorar.
Llorar es bueno, e incluso necesario. A todos nos deberían enseñar a hacerlo, a veces es una buena manera de quedarte dormida, no es, a fin de cuentas, tan negativo. Quien llora esta curando, cicatrizando y exteriorizando algo que le duele... Y en el momento que somos capaces de ver que algo nos daña tanto como para llevarnos a un punto cercano a la locura, es por que estamos empezando a curarnos.
Personalmente yo, después de un día tan largo, duro y desigual como el de hoy, sigo mirando por la ventana, esperando los primeros rayos de sol, por que será entonces, y sólo entonces, cuando sepa que caeré rendida.
Me alegra ver que escribo esto, eso me demuestra que estoy empezando a quitar capas y capas de maquillaje.
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