lunes, 20 de enero de 2014

Maquillaje

Hoy es uno de esos días en los que sin saber como ni por que te apetece llorar desmesuradamente. Esperando que la noche se rinda al amanecer mientras tu, con un cigarro en la mano, vas viendo como sucede.
Hoy, sin un motivo aparente, me apetece agachar la cabeza y reconocer que me he rendido, que no puedo más, también soy humana. 
Dejando que el cansancio le ceda el sitio al sueño y que al menos los quejidos no me den opción a pensar en por que empece a llorar.
Llorar es bueno, e incluso necesario. A todos nos deberían enseñar a hacerlo, a veces es una buena manera de quedarte dormida, no es, a fin de cuentas, tan negativo. Quien llora esta curando, cicatrizando y exteriorizando algo que le duele... Y en el momento que somos capaces de ver que algo nos daña tanto como para llevarnos a un punto cercano a la locura, es por que estamos empezando a curarnos.
Personalmente yo, después de un día tan largo, duro y desigual como el de hoy, sigo mirando por la ventana, esperando los primeros rayos de sol, por que será entonces, y sólo entonces, cuando sepa que caeré rendida.
Me alegra ver que escribo esto, eso me demuestra que estoy empezando a quitar capas y capas de maquillaje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario